Hace mucho que tengo un borrador guardado con este título, así, como para tenerlo de recordatorio de que algún día quería escribir sobre esto. Hoy es el día. Al menos eso parece.
Las mujeres somos histéricas. Es así, no me lo pueden negar. Los hombres probablemente me den la razón de entrada, las mujeres se enojarán, pero es así.
Vivimos en un "Sí quiero, pero me hago desear". Cuando nos gusta alguien, no vamos y se lo decimos. NO, ESO NUNCA. Nos hacemos las lindas, las simpáticas, las interesantes, pero nunca un sí de una. Nunca. Es como una ley que viene escrita en el manual de "cómo ser mujer". Y la verdad que es una pérdida de tiempo. Además, nos hacemos las feministas, pero vivimos con el pensamiento de que el hombre tiene que ser el que dé el primer paso, el que pague todo... Ah, entonces las mujeres no tenemos suficiente poder de decisión, ni somos de armas tomar, ni nada. Somos unas feministas que depende si nos conviene o no, lo ponemos en práctica.
Ponele, que está bien, que cuando se trata de hombres está bien ser histérica (ponele), pero en todo momento somos así.
Nos juntamos a comer: yo quiero empanadas, yo quiero pizza, yo quiero comida china y yo quiero un mamut extraterreste con salsa barbacoa. Y no, NO SE PUEDE CEDER SIN DEJAR A LA OTRA COMO UNA CAPRICHOSA. Pero ojo! Cuando por fin cedemos y estamos por pedir empanadas, sale la de las empanadas que ahora quiere pedir pizza. AHORA QUIERE PIZZA. Perdón por las mayúsculas, pero llegué a ese punto donde me caen mal las mujeres, incluída yo.
Y con la ropa... buscamos ese bendito vestido negro por todos lados. Lo encontramos, es el modelo exacto que queríamos, a buen precio, nos lo probamos... y no, ya no nos gusta. Nos gustó ese que venía únicamente en verde que nos probamos hace 39 locales y 3243 cuadras atrás. Me compro el negro porque es como yo quería pero no me gusta cómo me queda? Me compro el verde, aunque claro, es verde? Y no, decidimos no comprarnos nada porque somos así de histéricas. Nada nos viene bien.
Como estos ejemplos, podría nombrar muchos, pero tengo demasiadas cosas para hacer. Creo que ya se entendió el punto igual, no?
A los hombres de nada, y a las mujeres perdón, pero aceptémoslo.
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