Me parece que mi función en esta vida es sentirme siempre sapo de otro pozo. Esté donde esté. Sea haciendo mi pasión o una obligación. Continuamente me siento fuera de lugar, excluída, diferente.
Yo pensaba que iba a ser sólo en el primario. Cuando uno es tan chico, no suele tener tan formada su personalidad (cosa que yo sí, y nunca supe por qué), y es entendible notar esa diferencia. Para el secundario, me cambié de colegio, a estudiar algo que yo quería y creí que al compartir ese gusto, me sentiría un poco mejor. Y de nuevo no me hallaba con la gente que me rodeaba. Pensé que una vez que saliera de ahí, y estudiara teatro, diseño, catequesis... iba a sentirme entre los míos. Pero tampoco. Hasta terminé abandonando catequesis porque me sentía, más que sapo de otro pozo, pez dentro de un pozo.
Y simplemente siento que mi vida se basa en eso. Una molesta sucesión de intentos de sentirme cómoda en un lugar donde no encajo, ni nunca lo voy a hacer. Me tendré que hacer mi propio pozo, donde me sienta en mi lugar. O quizás tendré que dejar los pozos y hacerme un nido. Siempre me gustó más volar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario