lunes, 19 de marzo de 2012

El miedo del último paso

Desde que soy chiquita, esperé este momento: ser grande. Es una forma de decir ser grande, me siento todavía una nena pequeñita perdida en la inmensidad del mundo. Pero tener esa posibilidad de hacer, crear mi futuro y dejar de imaginarlo. Yo soñaba con estudiar diseño, con aprender a cantar, ir a clases de teatro... tantas cosas! Y ahora ya está, llego el momento. Dentro de poco empiezo con todo eso, que era lo que tanto esperaba. Tanto tanto lo venía pensando y planeando y deseando y rezando que llegara este momento. Este dulce momento. Y no quiero ahora. No quiero empezar. No quiero ir a clases. No lo quiero. Basta. Quiero que estos últimos días de vacaciones me duren eternamente. Le puse tantas expectativas a este momento de mi vida, que tengo miedo de fracasar, de pifiarle con lo que hago, y de que tantas ilusiones que tenía, yo misma las arruine. Es muy fácil pasar toda la vida planeando el futuro, porque no sabés qué va a pasar, cuándo va a llegar... está tan lejos, tan inalcanzable. Y ahí puse mi ficha. Ahí puse mi felicidad. Siempre creí que acá empezaba la buena vida. Y ahora que llegó, tengo miedo. Tengo miedo de que haya pasado 18 años de mi vida esperando un momento que no tuvo sentido esperarlo tanto, tan ansiosa, tan nerviosa, con tantas expectativas. Vine viviendo con la ilusión de que el mañana iba a ser lo bueno. Y el mañana ya es hoy. Y hoy no lo quiero arruinar. Por eso tengo miedo al último paso en esta historia, el paso de empezar a vivir como yo quiero, haciendo lo que quiero. El último paso en la planificación, en la previa, y el primero en el resto de mi vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario